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jueves, 6 de junio de 2013

Hambre, Gin-tonics, Vergüenza

   


   Repitámoslo una vez más: el que no se compartan las propuestas y las bases teóricas que enarbolan las cabezas pensantes de los Indignados en modo alguno supone que no veamos serios motivos de alarma y protesta en la estructura socio-política sobre la que nos movemos. Esos motivos, su denuncia, (la contumacia obscena de la Casta en el Poder) no son monopolio de los Indig. Conmigo desde luego que no cuenten éstos para su democracia asamblearia, ni para sus exhortaciones a la Revolución. Esta, so capa de sus propagandísticas efusiones, significa siempre miseria y totalitarismo. No lo digo yo, que soy nada, lo dice todo el precipitado del saber histórico y politólogo. ¡Lo afirma incluso el Sumo gurú de los Indignados, Sthepháne Hessel, en su obra final! Ahora bien, en la oposición a bien concretas medidas, que suponen un intolerable abuso desde el Poder, por supuesto que se puede coincidir.
     
   Acaba de poner en marcha la Junta de Andalucía un programa para ofrecer en los colegios a ¡50.000 niños andaluces! el desayuno y la merienda diarios. Aseguran los portavoces oficiales que en no pocos casos supone para esos niños ¡la única comida del día medianamente aceptable que ellos hacen! ¡Cómo puede pasar casi desapercibida entre la Casta política, -también social, intelectual, periodística- a la misma vez subvencionada incluso en sus gin-tonics,  tan dramática como vergonzante propuesta! ¡Debería ello ser de un sonrojo incalculable para ellos!
     
   Cierto es que los partidos allí gobernantes, tan propensos a ocultar su responsabilidad en tantos aspectos turbios de su inveterada gestión en el Poder, son más que capaces de utilizar propagandísticamente la cuestión, peritos en demagogias como son y  como su acreditada trayectoria avala.  A ver quién es el guapo que se opone a la humanitaria medida. Permitiría el asunto desviar así la atención, por ejemplo, del milmillonario saqueo de los fondos destinados a los parados andaluces (ERES falsos). No se entiende en todo caso que el reconocimiento de una realidad tan sumamente dramática (si esos niños pasan hambre, multipliquen por el número de integrantes de sus familias) no ponga patas arriba todo el quehacer político cotidiano, con sus incesantes despilfarros, para empezar en aquella Comunidad. ¡Pero si sólo el escándalo en la Prensa hace días ha impedido el que de tapadillo los diputados autonómicos vieran allí incrementada su Paga!
     
   Si esos 50.000 niños andaluces, y sus familias, pasan a diario hambre, si es eso verdad, -cómo entonces se las apañaran esos niños durante los fines de semana, con los colegios cerrados- debe el Parlamento nacional tomar cartas en el asunto de forma inmediata. De constatarse ese oprobio, eso sólo sería propio de un país que ha caído en el subdesarrollo, que a la misma vez que no garantiza la alimentación de los propios, ¡mantiene carísimos programas de Cooperación Internacional con no se sabe quién!

    
   Debería ser una vergüenza insoportable de llevar para la Casta política, que hasta los gin-tonics los tiene subvencionaditos. Bajo qué desalmada conciencia pueden simplemente ya sobrellevar que les cuesten ¡a ellos! sus cotidianos cafelitos la mitad que al ciudadano del común. ¡Vergüenza!   




LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

jueves, 25 de abril de 2013

El Sumo gurú de los Indignados recula




    En el principio fue el panfleto “¡Indignáos!”. En la misma línea el siguiente, “¡Comprometéos!”. En su final testamento ideológico, que ahora se nos vende, no se apeó Stepháne Hessel de los imperativos: “¡No os rindáis!” se llama éste. Pero, una vez leído el amplio extracto que de este postrer panfleto la editorial difunde, sobresale en el mismo la morrocotuda sorpresa de observar que fue el mismo gurú de la Santa Indignación quien al final abdicó de sus presupuestos anteriores, esa ramplona mezcolanza de tópicos anticapitalistas servida como soflama incitadora a la asamblearia, es decir, antidemocrática, rebelión.   
      
    Esto que ahora leerás, lector, y que Hessel ha escrito, en nada detendrá el ansia guerrera y revolucionaria de los Indignados, convencidísimos como andan ellos de su justiciera vehemencia. Da entonces igual y resulta hasta vergonzoso en un “pensador”, pero los santones izquierdistas, visto está, bula gastan para todo, y una vez a base de bien incendiado el bosque, arden en deseos también de posar como abnegados bomberos. Es lo suyo copar todos los planos del debate, la Verdad entera siempre.
      
    Dice nada menos  Hessel ahora:   “Los extremismos nos acechan. Pero la vía de la revolución, de las ideologías totalitarias, no conduce a ninguna parte”. ¿Lo han oído bien, señores Indignados? Me temo que no. Esto no lo van a leer. Y si lo hacen les dará igual. A buenas horas, como para leer a Hessel estamos ya. Más de Hessel ahora: “Revolución y totalitarismo son palabras que conducen la una a la otra”. Esto lo pongo yo y es que me crujen los amabilísimos anónimos, vamos. Más: “No creo que el cambio pueda venir de acciones revolucionarias o violentas que destruyan el orden existente. La democracia es el objetivo, pero ha de ser también el medio”. Por frases como éstas en el tuiter a diario casi te empalan. Ahí tenemos a San Hessel, orando por la no destrucción del orden existente (¡), tras habernos convencido antes de malvivir más esclavos que nunca antes de la DICTADURA de los mercados.
   
    Y más de Hessel ahora, … ahora: “Los partidos políticos tradicionales necesitan una sacudida. Pero siguen siendo un instrumento esencial de la participación política… En Escocia, en Cataluña, en País Vasco y otros rincones de Europa crece la aspiración a obtener un Estado propio. Es algo peligroso. Si dejamos que el nacionalismo y el euroescepticismo se impongan, corremos el riesgo de ser arrastrados de nuevo a los lados más oscuros de nuestra historia”.
   
    Es decir, una vez invocada y espoleada la genérica y universal Indignación, una vez removido el nido de serpientes de los sentimientos más extremos al primer plano de la escena política, el terrible Desastre que esa exacerbación de las pasiones en masa acarrea siempre, se apresta ahora Hessel a poner las tiritas de estas finas palabritas. ¡Descanse en paz, señor Hessel!

lunes, 6 de agosto de 2012

Una reflexión sobre las Olimpiadas


    

 No sé, pero yo me esperaba que, con ocasión del mundial escaparate que los Juegos Olímpicos brindan, las multitudes de antisistemas e Indignados del Planeta, que, de creer a sus mentores, deben ser amplia mayoría en todas partes, siguiendo las enseñanzas de sus hispanos correligionarios en la Puerta del Sol, pusieran patas arribas, qué se yo, Picaddilly Circus, cualquier plaza londinense cercana a la atlética pista, con sus muy idealistas propuestas y sus eslóganes tan floreados como bonitos.
    Aprovechar así esa fabulosa plataforma hacia la que todo el Mundo ahora mira para expresar sus genuinas rebeldías. Otro mundo es posible, los ricos y los pobres, cada vez menos y cada vez más, va, la Utopía, la Utopía, las asambleas, el quenó-quenó-quenonosrepresentan-quenó- a toda pastilla, unos toques del Imagine de Lennon, Ana Pastor y Garzón en gayumbos liderando la española delegación, estelares discursos de Stéphane Hessel, cositas así. Qué mejor ocasión que estas superprofesionalizadas y supermercantilizadas Olimpiadas, nada menos que en la City, para denunciar la inexorable muerte a que el triunfo del Capitalismo lleva, y tal.   

   Aborrecemos este mundo, regido por el Cronómetro y por los Números, sí. Aquí estamos, somos el Pueblo.
     
    Si al decir de los Indignados jamás vióse mundo tan horrible e inhumano como este, por qué no aprovechar tan formidable como estratégica oportunidad objetiva y producir para la Aldea Global uno de esos extraordinarios happenings de propaganda que tantas y tan hondas emociones en los más nobles corazones –y en los otros- suscitan.
      Pues, qué son ante todo unas Olimpiadas más que la pura y encarnizada –iba a decir darwinista- competitividad en liza de unos atletas contra otros, sin para nada tener en cuenta circunstancias personales,  sociales y culturales. Unos triunfan y obtienen Gloria y Oro, otros pierden y reciben fracaso y simbólico carbón minero. ¿Y por qué tiene que ser así? Las más principales esencias del Capitalismo –y de las sociedades abiertas- en las Olimpiadas se encumbran: cálculo, riesgo, iniciativa y esfuerzo la mayoría de las veces individuales, productividad, competencia, especialización, eficiencia, flexibilidad, inversión, recompensa casi siempre individual.
   
    ¿Existirían en el mundo mejor de los Indignados unas Olimpiadas? Masivas Ceremonias Oficiales de Fraternidad y Solidaridad para con el género humano presididas por una Nomenklatura, desde luego, pero ¿la abierta competencia de unos Juegos Olímpicos cabría en ese panorama?, ¿cómo serían?, sin medallas individuales, sin ganadores, claro, ¿llegando todos juntitos a la foto finish para que el Líder a todos entregase un guisante?  
   Cómo entonces, siendo las Olimpiadas casi la quintaesencia de lo que los Indignados sostienen abominar, no se han dignado comparecer ante la Aldea Global y llamarla a la global Revolución. ¿Acaso porque, al lado de las virtudes liberales antes indicadas, también un parecido envoltorio de mística fraternidad sazona las Olimpiadas, que las hace invulnerables a los airados dicterios Indignados? No azuzar entonces a los cachorros, habrán quizás calibrado los Jefes. 


Post/post: gracias a hawai05, a Mónica, a MAMUMA, por bloggear ayer conmigo. GRACIAS.

sábado, 3 de marzo de 2012

China, famélica legión, multimillonario Pulitburó


    
   Hemos conocido esta semana por la prensa unos asombrosos ecos chinos: la plutocracia comunista que dicta la vida en China amasa y acumula sobre las augustas personas que la conforman una fortuna más que escalofriante. El patrimonio neto de los 70 delegados más ricos de la Asamblea Popular China alcanza 66.700 millones de euros. Están entre los hombres más ricos de China, claro, que además ven acrecentarse sus riquezas en el contexto de una dictadura feroz que parece eterna y de una población que en su inmensa mayoría malvive. 
      
    ¿Han de soportar estos ricachones alguna incomodidad personal o política por tan monstruosa acaparación? Ni la más mínima. ¿Cantan fervorosos la Internacional estos señoritos? Por supuesto, por supuesto. Ante el glorioso espectáculo, todos aquellos que continúan admirando las soluciones totalitarias nos dirán muy serios: ni eso es comunismo, ni esos chinos son comunistas. ¿Mao y sus innúmeras atrocidades? Tampoco, tampoco, él  lo era.
   
    Siempre el comunismo es lo que NO es. Siempre pueden los que admiran el comunismo alegar sus buenas intenciones. Siempre tienen coartada perfecta. Jamás la realidad terca y concreta de sus siniestras realizaciones históricas puede desmentir la belleza inmarcesible de sus proclamas. Imposible de invalidar así nunca esa “ideología”, bunkerizada y bien a resguardo en las mismas palabras.
    
    Pero  quienes de carne y hueso en China se rebelan contra ese Régimen, bajo muy oficiales insignias y banderas comunistas son aplastados. Y no parece que esa causa y esa situación, en el país más poblado del mundo, suscite mayores protestas entre las multitudinarias muchedumbres que aborrecen las sociedades liberales e invariablemente posan de doloridos idealistas y de quijotescos universalistas, de Filántropos sin Fronteras, vamos. Si lo son tanto, que se la líen parda por una vez a los mandarines rojos para variar. Que en procesión acompañen a Stephane Hessel y cía a vender el panfleto del “Indignaos” a la China. Tienen allí mercado más que de sobra para colocarlo.   

jueves, 22 de diciembre de 2011

La Lotería y los Indignados

    
     Deberían las huestes hibernantes de la Santa Indignación anticapitalista, con Hessel-Sampedro-Santiago Segura-Peces Barba-Punset, -más Antonio Gala calentando en la banda- esa mítica delantera, al frente, si la estricta coherencia y el hondo sentido moral guiara sus actos, ocupar y alborotar de lo lindo esta mañana los salones en que se celebra el Sorteo hasta paralizarlo y detener así uno de los más preclaros símbolos y rituales de la glorificación del Poderoso Caballero. Incluso desde el punto de vista mediático, tan caro a estas idealistas gentes, darían ellos una muy revolucionaria Campanada que por todo el universo aún más extendería el trending topic de la Spanish Revolution. ¡Pocas ocasiones como esta, que mejor unan de una tacada teoría y praxis revolucionarias! ¡Gritarles delante de todas las cámaras a los bombos y a los niños de San Ildefonso su eurovisiva cantata del que-no-que-no-que-no-nos representan-que-no!
    
   
     

     
     DETÉNGANSE AQUÍ QUIENES PRISAS LLEVEN, -aunque desespero, lector, porque a la noche vuelvas conmigo, y a que les digas a tus amigos los tesoros que encontraste en este blog- pues aviso ya que a continuación desgrano pesadísima Teoría mía sobre la Lotería, la CLAVE y la LLAVE de su misterio, que algunos ya conocen y que –oportunista que uno es- no pienso perder la ocasión de en el día de hoy desenrollar, incluso luciendo palmito… y hasta literario estilito, si de ello soy capaz. Valga para el muá como disculpa que el Internet a todos nos está pulverizando la memoria, con lo que es preciso repetir mil veces las cosas para que al menos una quede. Va sin más mi plastísima Teoría:



 
    
    
     Es bien sabido que a la postre resulta la Lotería de Navidad –emblema sumo de todas las loterías- un notable instrumento anti-igualitario, ya que viene a consistir el misterio y la ilusión desmedidos que la misma cada año concita en quitar un poco de dinero a todos para acumular un mucho del vil metal sobre la cabeza de sólo  unos pocos, sin que éstos, por otra parte, hayan hecho mayor cosa para merecerlo. Vendría la lotería a funcionar entonces como curioso mecanismo redistributivo de rentas, salvo que de carácter regresivo, claro, por el que al final del sorteo son los pobres (en su mayoría) un poco más pobres y los ricos (de origen o sobrevenidos de golpe por el soplo de la diosa Fortuna) un mucho más ricos.
     Los modernos Estados del Bienestar, que con tanto afán pregonan buscar la más equitativa y progresiva redistribución de ingresos para los ciudadanos –recordemos el famoso Discurso del Viento zetapeico, montado todo él sobre la aversión a los ricos y la pasión por los pobres… de Somosaguas- deberían, si fueran coherentes no sólo proscribir las loterías, sino perseguirlas, por ser tan contrarias a los fines que dicen buscar.
    
     El fortísimo arraigo emocional que la lotería, al socaire de tanta plática  socialdemócrata, consigo mantiene entre la gente radica a mi juicio en el sencillo paralelismo que guarda con la Vida misma, tan azarosa y contingente, tan expuesta a mil y una circunstancias o avatares, a veces también súbitos y fuera de todo cálculo racional, que complican o facilitan de forma extraordinaria, -y en la lotería el meollo intrínseco es que el mazazo ese puede ser sólo superbenéfico, en principio- la existencia de los hombres. Parecería así que los hombres hubiesen acordado establecer un artificio para imitar con el azar de un sorteo lo que los escritores de los folletones decimonónicos llamarían los vuelcos maravillosos de la existencia para unos pocos.
   
      Se me dirá: al fin y al cabo quien era pobre antes, no mucho más pobre seguirá después, si no atrajo hacia sí el Maná. Sólo que no sabemos exactamente a qué gastos más esenciales desplaza la cuantía destinada a tentar la suerte. Traigamos el asunto a terrenos propios de letraheridos: cuántas veces no decimos cómo tal libro nos cambió la vida (o tal cursillo, o tal pequeña inversión), justo el que ahora no compramos por adquirir el billete de marras… que sólo más billetes nos puede traer, a despecho además de cuanto decimos en principio aborrecer al poderoso caballero.  
     Bien se ve, no obstante, que la promesa que en sí encierra la lotería no es tanto la puramente material como la ilusión condensada al máximo de transformar radicalmente (con una suerte de varita mágica) y de un plumazo el orden pautado de nuestros días (una Revolución estrictamente individualista y hacia arriba) y lanzarnos a una vida que imaginamos más plena… que es justo la que nos proporcionan bien baratitos los mejores…. (iba a poner blogs, fíjate, lector)… los mejores libros, quiero decir. 
     Como toda pulsión extraordinariamente egoísta, (la de ser Uno y nada más que Uno inmensamente Ricos, para darse más tarde el festín inconcebible de ser también inmensamente generoso…con los nuestros, claro, que es impensable el reparto total) una vez formulada y puesta en sociedad necesita, para hacerse tolerable, el ser en alguna medida maquillada. Así, con voz piadosa y acento algo fariseo lanzamos al vuelo esas dulces psicofonías de que “ojalá caiga entre los más necesitados, entre quienes menos tienen, y yo me alegro por ellos y tal y tal”.
          Pero el magnetismo atávico que la Lotería año tras año atesora estriba sobre todo en recrear en nuestro interior la simple suposición, el paladear la dulcísima textura de una sencilla promesa, la de que por qué no habríamos de ser nosotros esta vez –a pesar de las infinitesimales probabilidades de que ello acontezca- los elegidos de los dioses. Es en el fondo un sueño, que está de una forma o de otra, inscrito en la propia naturaleza imaginativa de los hombres que les faculta para ir más allá de su ordinaria vivencia. Es como cuando en la oscuridad de la sala del cine –fábrica de los sueños, se la ha llamado- juraríamos que sólo y nada más que a nosotros la Actriz o el Actor de divina hermosura es a quien está mirando, y que si por casualidad a fondo nos conociera, irremisiblemente de nosotros  acabaría enamorado.

martes, 6 de diciembre de 2011

Más, más premios para Sampedro

     
      No, que no se nos olvide felicitar a José Luis Sampedro por el penúltimo gran Premio obtenido, el Premio Nacional de las Letras, que lleva consigo una propinita anexa de 40.000 pavos. Si el grandioso Hessel, confeso admirador de Zetapé, de oro debe haberse hecho a cuenta de su panfletario “Indignaos”, como rosquillas vendido por ese capitalismo que arde en deseos él de enterrar, a su prologuista hispano no dejan de lloverle las honoríficas distinciones. Como si no acumulara ya –debe ser la famosa “acumulación capitalista” que Marx analizara- sobre si más de tropecientas. Por ser fue Sampedro… incluso ¡senador por dedazo del Rey! Cada vez, en efecto, los escritores pobres son más pobres, y los ricos, más ricos.
     Se ve en esto que la Santa Indignación, so capa de la más formidable requisitoria contra la brutalidad del Sistema, es cosa de gran negocio crematístico y espiritual a la vez para sus mentores. Es formidable: llamas a la rebelión contra el podrido e inhumano Sistema… y te lo devuelve éste en honores y jugosos estipendios. Catalogas al gobierno de “capitalista”, como la peor deyección que contra un gobierno pudieras escupir, le acusas de usufructar un sistema basado en la explotación, y agarra éste y te eleva a los altares editoriales. ¡Las llaves que posee Sampedro son las del cielo del éxito!
     Reza el comunicado oficial de la golosa concesión, además de certificar  en  Sampedro “uno de los más importantes escritores en lengua castellana”, que constituye él “una referencia intelectual y moral de primer orden”. Súmum literario, intelectual y moral, pues, un tres en uno de imposible mejora reunido en la persona de la Segunda Espada de la Indignación, esa rancia colección de soflamas antidemocráticas y antiliberales, que exhortan ahora además a la subversión. Más lo que debe molar que un jurado ministerial vierta sobre tu crisma lindezas como esas. ¿Se dirían tan tremendas cosas de quien con otro sesgo defendiera ideas tan extremas como las que Sampedro sostiene? No, y ahí está, una vez más, nítida, pura y dura, la enésima constatación de la pretendida superioridad ideológica, ética y personal también de los santones izquierdistas. Así que nada, nada, muchas felicidades, señor Sampedro.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Willy Toledo, un libro, un árbol, un hijo


     
      Cuando Orlando Zapata, pobre y negro, murió en las sórdidas mazmorras castristas, Willy Toledo, ese insigne pensador que asegura que “Stéphane Hessel es un democristiano, yo soy un rojo” (Público 18-10-2011) y que “el Estado cubano es un modelo a seguir” (Público 1-3-2010), sintió sobre sí la obligación de, repicando la consigna castrista, escupir sobre su cadáver aún caliente: “Zapata no era más que un delincuente común”. Se ha echado de menos ahora, en la muerte de Laura Pollán, el escupitajo toledano de entonces: “la gran mayoría de los presuntos disidentes encarcelados en Cuba son terroristas”. ¿Dónde está Willy?, pensé.
     Estaba, a lo que se ve, ultimando su libro, “Razones para la rebeldía”, que en estos días se presenta. Con aparatoso ditirambo le entrevistaba el pasado domingo a ese propósito Isabel Gemio, esa Pasionaria reverdecida que guarda siempre una carta para ti, en Onda Cero. ¿Ha escrito Willy T un libro? Eso, a tenor de la publicidad, pareciera. Pero no, el libro sólo recoge el contenido de unas entrevistas que llevó a cabo Willy T con un reportero, que permiten eso sí explayarse a placer a inteligencia tan extrema como humanísima. Se lo publica Ediciones Península, una editora de culto nacida en 1962, que desde 2006 pertenece al grupo Planeta, dueño también de Onda Cero.
      
     Tiene que resultar acongojante eso, que te digas… hum, me apetece ahora “escribir” un libro, y le voilá, tener ahí a las editoriales a tus órdenes, al dictado de tu capricho, negro incluido, y más acongojante aún si es el caso, como el del presente toledano, de un libro que propugna el abierto enterramiento –los requetesobados tópicazos comunistas- de esta podrida sociedad aniquiladora, la que esas mismas editoriales representan, mientras miles y miles de anónimos facciosos liberales no ven manera de dar luz a sus íntimos desvelos, o sea,  esa flagrante y básica desigualdad de oportunidades tan indignante, sí.
     Sí le ha de haber servido la buena “obra” a Willy T para de una sola tacada, tres en uno, colmar de razones la propia experiencia vital, esa que el célebre dicho popular cifra en escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo. Bueno, aunque sólo a medias y en chapuza sea, como en una de esas bufas comedietas que tan de oro le hicieron al señor: ¿escribir un libro? trátase sólo de la reproducción, hecha por otro, de unas entrevistas; ¿plantar un árbol? un pino lo que en todo caso Willy T plantó, pues, cómo calificar si no su encendida reclamación de la inmediata libertad de… Otegui,IMPRESCINDIBLE para llegar de una puñetera vez a conseguir la PAZ en el País Vasco”. Luego dicen que nadie es en la vida imprescindible. Eso es rendir culto a la personalidad y lo demás cuentos prochinos  ¿Y el Hijo?
     Hízose carne la criatura en la presentación de la obra toledana en San Sebastián: ¡el vástago de Otegui! apadrinó el fruto escrito de Willy T, y de lo lindo fotografióse orondo y lirondo junto a él, como prestando testimonio de la continuidad de algunas especies, y no se sabía ya bien del todo en aquel cafarnaum si era a Willy, a Otegui, al niño de sus ojos, o a los no nacionalistas en el País Vasco, esa otra estirpe condenada a otros forrenta años de exilio y soledad, a quien había ya que allí liberar. ¿Razones para la rebeldía? Ya te digo, Willy T.    

domingo, 16 de octubre de 2011

Murió Laura Pollán, la dictadura castrista dura


   
     Murió el viernes en La Habana esta mujer de 63 años, Laura Pollán, tenaz y corajuda disidente frente a la tiranosauria dictadura castrista, que suma 52 años ya de siniestro avasallamiento sobre una sociedad lobotomizada. Era sólo  una profesora de matemáticas. Era una contrarrevolucionaria, claro. Un gusano, en la humanista terminología revolucionaria. Encarcelaron en mazmorras a su marido. Desafió al miedo y a la represión. Soportó día tras día el hostigamiento, el acoso y los golpes de los sayones castristas. Aguantó sin pestañear los bárbaros mítines de repulsa que el Régimen le montaba para dinamitar sus actos. Luchó hasta enfermar, mientras nuestro heroico y orondo canciller Moratinos veía la final del Mundial junto a Raúl Castro,  por la libertad y por la democracia para los cubanos, allá donde éstas se hallan de verdad perseguidas y trituradas.
     Pienso en la tonelada de pósters, de canciones, poemas, películas, documentales, viñetas, artículos, post, entradas y entradillas que de ella no hubiera fabricado la izquierda bienpensante que hegemoniza la industria cultural de los países capitalistas. Señor Hessel, señor Hessel, ya sabemos que admira mucho usted a Zapatero, pero por favor, ¿sobre Laura Pollán tiene algún panfletillo que soltarnos?
    A Laura, como al 99% de los millones de víctimas del colectivismo se la tragarán atroces el silencio y el olvido.    

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Turno de Sampedro

      
     Y Sampedro -su taimado regate por la banda- me despertó. Acabóse mi hare krishna, hare, hare. A la playa ya la mía mística, mi discreto nirvana. Como decía no sé quien, fue maravilloso mientras duró. Hala, a bregar de nuevo con la zetapeica realidad, esa diarrea interminable. Si el Alto Marquesado de la Cultura y de la Intelectualidad sin rebozo se mancha las manos en ella, esta insignificante hormiguita bloguera, orgullo de insecto rebelde, aún a riego de quebrar el cúmulo de incienso en el que últimamente gravita, no ha de quedarse atrás.    
    Contemplábamos en días pasados a Hessel, el Sumo mulláh de la Santa Indignación, en calculado apretón como de alcaldesa belga visitando Olite, rindiéndose de admiración ante Zapatero. ¿Cómo no habría entonces su eximio prologuista, siguiendo su divina enseñanza, de atreverse en paralelo a emularle? Se supone que era la Indignación la más formidable impugnación moral a la Historia y al Universo mundo de que los cielos guardaran memoria. Parecía que hasta el Cosmos quedábase pequeño a la magnitud infinita de su flamígera marejada. “No paréis. Estáis alumbrando una nueva manera de pensar”, apostrofaba Punset, Cuarta Espada de la Spanish Revolution, tan Punset él.
     
      Ahora, a cuento del eviterno Manifiesto de la Ceja zetapeica contra Esperanza Aguirre, ha deslizado Sampedro, uno más entre toda la mirlitona banda, su santo nombre de escritor de best-sellers, como quien no quiere la cosa nostra. Es como si le hiciera así a Zetapé Sampedro cejitas retrospectivas también, malabares rubalcabas acaso ya. Mira que habremos visto recortes y desmanes de impensable crueldad en los zetapeicos tiempos de la basura. Ni uno sólo de ellos mereció honores de cansino y funesto Manifiesto.
     De pretender insurreccionar el Mundo entero, bien es verdad que a partir de un motín en la Puerta del Sol, oh, causal casualidad, sede del gobierno madrileño, a secundar la municipal orden de las burocráticas exigencias de unos capitostes sindicales que buscan desalojar como sea, con la ayuda subvencionada del Alto Marquesado de la Intelectualidad, a la Aguirre. Hay en este salvaje trasvase reduccionista, vertido a la vez y bien destilado un simplificador suero de la verdad, que dejara a las claras, fuera de toda careta burda, la nítida intención de la Indignación: difuminar la responsabilidad zetapeica y calentar motores de barricada contra el Enemigo, a quien ni agua se le concede.
     
     Y ahí tenemos a Sampedro, su apretón otoñal contra la Aguirre, uno más ya y en la alegre compaña de la cejuda alineación que de cansina memoria ya nos sabemos: Almudena Grandes-Juan José Millás-García Montero-Bardem-García Sánchez- Miguel Ríos-Joaquin Sabina… sólo falta Teddy B.
     A este Alto Marquesado de la Cultura y de la Intelectualidad, en vista de que no cesan por jamás ellos en la modorra de su tabarra cotorra, habrá entonces, por no ser menos y a la vez siéndolo en realidad tanto, que alguna lindeza dedicarle, inasequibles al desaliento nosotros también, que de esto último, de desaliento, no creo que sepan más estos elitistas acaparadores de la Cultura y de su óbolo que las rabiosas hormiguitas blogueras.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Hessel en Olite


    
      Dicen quienes de esto saben, para explicar la subitánea pulsión trasera de la alcaldesa belga, lost en el Castillo, no de Kafka, sino de Olite, que es que en realidad le sobrevino a ella un… apretón, término este sin duda fetiche hoy en día, en la medida que, en efecto, nos hace con solo pronunciarlo más comprensibles los actos de nuestros coetáneos. Habría entonces de ser este un Tiempo de Apretones, que ya sólo el nombre de la cosa lo dice todo acerca de la preeminencia de lo meramente fisiológico y de lo más bajo en el desenvolverse de… repitamos una vez más el mantra, sí,  de las generaciones mejor formadas de la Historia.
     Y como las septembrinas uvas, vienen los apretones al río turbio de la actualidad en racimo también. Tras el apretón de la alcaldesa, el de Stéphan Hessel en Madrid. Coincidió Hessel con José Blanco, portavoz del gobierno de la ruina y los recortes, en la Cadena Ser. Pues a la salida de la cita, para pasmo de los cielos airados, declaróse ahora el Sumo mulláh de la Santa Indignación, muy suelto de cuerpo a sus 94, nada menos que… “admirador” de Zapatero.
     ¡Admirador! de Zapatero, sí, hemos oido bien -tócate ahora sí que sí los gabilondos mondos-,  justo además a esta altura de la película, cuando con más gusto humíllase el lider planetario al apretón economicista de frau Merkel. ¡Admirador de Zetapé! ¿No es, lector, la vida en sí asombrosa, fuente perpetua de inagotable estupefacción?
     
     A este deslumbramiento zetapeico ha venido al cabo a dar la más formidable impugnación moral al imperante Sistema del Dinero nunca vista. Hay que ser, creo yo, retorcidamente perverso para atreverse ahora en público a venerar a Zetapé, cuando ni en su casa le pueden ver, siendo precisamente el máximo gurú de la ciudadana Indignación. Es como si a las idealistas masas de la Indignación a su manera Hessel les voceara ahora, pero cambiado del revés, su poético grito revolucionario, ¡Que sí, que sí, que sí nos representa, que sí!, del todo rendido a la zapaterina admiración.
     Venía el mulláh Hessel, confeso votante del PSF, a presentar su nuevo panfleto, “Comprometeos”, ebrio de coherencia y dignidad, como puede verse, tras el escandaloso best seller de su anterior panfleto, el que inspiró a las utópicas masas de la Spanish Revolution. Lo suyo, se ve, son los “panfletos”, expresamente como tales reivindicados por él. ¿Y qué es un panfleto sino el apretón de un fanático? Fanático, sí, y burguesmente calculador también, que sus buenas perras exprimió al asunto, y que acaso deseara ahora repetir y duplicar la millonaria venta de su invento.
     No le importó a Hessel, ahíto de zetapeica epifanía, dejar en ridículo a su prologuista Jose Luis Sampedro, que había dicho entonces –hace tres meses- hasta a las claras del alba que el de Zapatero era, colmo de perversidades sumas, “un gobierno capitalista”.
     
      Los santones izquierdistas es que se las pintan para papelones tan vergonzosos como éste, pues les otorgan sus incondicionales seguidores bula de toda santidad. Y con todo, lector, no es por tirarse uno el folio, (habría que mejor decir tirarse el post) pero ya lo escribió uno aquí, (Zapatero y la Spanish Revolution 4-7-2011, míralo si quieres): la zapaterolatría no es algo completamente ajeno a las majaderas ensoñaciones ambivalentes de la Indignación Primera Asamblea. Es por contra una muy similar melodía la que une ambas canciones: siempre sostuve que si Zp hubiérase retirado a tiempo, ahora las masas indignadas en volandas de su célebre Discurso del Viento lo llevarían al poder. Es Zapatero su difuso líder natural. ¿No sostuvo que de tener él veintipocos estaría con ellos? Lo puse ya entonces allí: los ideólogos de la Spanish Revolution, esos venerables ancianos, venían a ser simbólicamente el célebre abuelo de Zetapé, que vuelve ahora casi por Navidad vicariamente.
     Actúa Hessel ahora como el Flautista de Hamelin, tratando de reconducir a las masas indignadas al fondo de las aguas del río turbulento del PSOE. En realidad, y espero que se me entienda bien, hablando en términos simbólicos, no panfletarios, es como si el mulláh Hessel, con su devoción hacia el Hombre que ejecutó, en contra de sus anteriores juramentos, los más drásticos recortes sociales conocidos en democracia, estuviera haciéndoles a las masas indignadas, a todo aquel cafarnaum de sus bellísimas amazonas, lo mismo que el edecán a su belga alcaldesa en el castillo de Olite cuando entonces.      

miércoles, 15 de junio de 2011

Quieren la cabeza de Carlos García

     



      
     Era su turno para hablar. Carlos tomó aire. Resopló. Carraspeó con debilidad, a medias para coger fuerzas, a medias para, muy a su pesar, descubrir su azoramiento. De qué le valía ahora haber pasado buena parte de la noche ensayando. No podía dominar el repicar del pie izquierdo. Durante un instante, como cuando se mira sin ver, atisbó su alrededor. Todo aquello que resollaba a su alrededor. Arrancó por fin: “Quiero… recordar aquí y ahora… a Miguel Ángel Blanco… a Isaías Carrasco… a Ignacio Uría, asesinados por ETA”. No pudo ya continuar, claro. Los silbidos e imprecaciones, contra él arrojados como una borrasca preparada, se lo impidieron. ¡Español! ¡Fascista! ¡Puñetero! ¡Hijo de puta! , los dicterios más ásperos atronaban en sus oídos. Se lo esperaba, sí, estaba en teoría preparado. Ya. Pero no es lo mismo. ¿Aguantaría sin inmutarse, controlaría sin pestañear el latido desbocado de la caja de su pecho, el vértigo sin fondo, el convulso aturdimiento  que le invadía? Los abucheos, ululantes como un mal viento, arreciaban.
        Aquella masa bufante y desgañitada que desbordaba el salón de plenos, con erguido puño en alto, como hacen los fascistas, -eso debe ser- púsose entonces por todo lo alto a cantar. No, no perseguían los cantores precisamente las dulces armonías vocálicas del canto, esas que esparciéndose purifican de sosiego una estancia. Al contrario, era como si quisieran abroncarle con las mismas notas borrokas del Eusko Gudariak, un canto convertido en piedra de lija que le tiraban a la cara. Son, ya se sabe, los Zorroklokos de la izquierda abertzale, que como sostuvo el hermano humorista del ex-ministro López Aguilar, creen que al presidente de la AVT le tocó la lotería el mismo día que la ETA asesinó a su hermano y a sus sobrinas. Ese es el humus en que se desarrolla una parte de la población, no se nos olvide. Son el Acorazado Peckinpah d´ajourdhui.  Notó Carlos entonces como si de golpe el techo del consistorio descendiera un metro contra él, a un palmo escaso de su cabeza.
     Y luego, al abandonar Carlos el Ayuntamiento de Elorrio, uno de esos pueblos poseedores de una belleza tan bucólica que parece irreal, hubo de ser escoltado, preso de nuevo  del violento vendaval de gritos e insultos de antes, contra él de nuevo proferidos. Incluso después de atender a la prensa, un grupo de hoscos abertzales volvieron a injuriarle con saña. “Una mujer me ha golpeado en la cabeza”, contaría más tarde Carlos, que presentaría luego denuncia por amenaza y coacciones. Puede que al hacerlo, para sus adentros Carlos se acordara de su conmilitón de Murcia, el consejero popular salvajemente ahostiado, de cuya investigación, como de la fuga de Troitiño, ese ángel de película de Sam Peckinpah, nunca más se supo.
    A unos pocos kilómetros mientras tanto,  en Lizarza, donde manda ahora la izquierda abertzale, la Autoridad competente, militar por supuesto, llegó.  En primorosa escena de, esta sí que sí, democracia real y directísima, la Bilduitarra Autoritas impedía ella solita la entrada de la prensa al salón de los plenos. La Autoridad era un tal “Txiqui”, tan de la izquierda abertzale y tan autorizado él que a la sazón resulta ser un etarra, en firme condenado como tal, título autorizante ahora donde los haya, a  lo que se ve. “Como sigas con la cámara, ya sabes lo que va a pasar”, cuentan los cronistas que dejó el prenda del menda allí resbalar. De manera que, helos ahí, Carlos García y “Txiqui”, el fascista hijode y el chiquilicuatre izquierdista y abertzale venido a más, el explotador y el libertador, el yin y el yang, le voilá, madames e messies, el mayor espectáculo del mundo.
     No, al ilustrísimo señor Sala, presidente del Constitucional, no es esto lo que le pone en púas su delicada piel, cual gallina ciega. A Hessel, a Sampedro, a Peces Barba, a Punset, no les he leido yo tampoco ni un mísero indignado artículo siquiera sobre estas  sabrosas anécdotas. Otros muchos ediles en toda España, que, elegidos mayoritariamente por sus vecinos, accedían por vez primera a la responsabilidad de la alcaldía, hubieron de ser protegidos tras ser injuriados y físicamente perseguidos. Dice ahora el grandioso Serrat, que ayer mismo hacíale cejitas al País de la Alegría de Zetapé, ese jardín donde quiere mi mami que vaya a ver si me sale la novia más bonita de España, investido también ayer honoris causa por la Pompeu i Fabra, que el 15-M ha sido… “un soplo de aire fresco”. Claro, gran Señor, como que la Tierra pertenece sólo al Viento, en cuyo seno de cuando en cuando se remueve una brisa bondadosa de paz y amor celestiales para los pobres del mundo. ¿Y el exiemplo del infante Carlos García, su Spanish Revolution en Elorrio, Don Juan Manuel? ¿Acaso no merece canción? 
     Pasando: todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar. Eso, pasar. Caminante Carlos García: no hay camino. Quieren tu cabeza. Que lo sepas.



      

lunes, 30 de mayo de 2011

Punset, el Cuarto Mosquetero de la Spanish Revolution

    
      Sampedro, San Hessel, San Peces, échense a un lado, plis,… pista que va el artista: Eduardo Punset, ese genio inclasificable, abraza también a sus 74 años la causa de los Indignados. “No paréis”, les jalea, conmocionado ante la magnitud de la revolución cultural en marcha. No podrán decir las juventudes de la Indignación que no está seduciendo su formidable lucha anti-capitalista a los más venerables y exitosos ancianos del Sistema. Yo creo que un partido/movimiento que contara con los auspicios de estos veteranísimos mosqueteros, tan best-sellers en sí mismos, arrasaría ahora en las urnas entre el Pueblo. Tienen pues en la mano el cambiar hasta las trancas  este podrido mundo y dar paso al suyo, tan humano y tan guay. Que no se quejen entonces, si no lo hacen.
      
     No sé por qué, pero al conocer el video de Punset en la plaza de la Escandalera de Oviedo inmediatamente me acordé del de la Milá toqueteándole los gabilondos a un paje de la Sexta. ¿Por qué? me interrogué a lo Mou. ¿Rebulle acaso en ambos una similar obscenidad? Debe ser la mala uva bloguera que a esta jodida hormiguita refractaria adorna. Hoy como ayer, desgranar ese video de primera es redescubrir la desvergüenza constitutiva de estos elitistas Prohombres, frutos mimados del Sistema, que disfrutan haciendo como que lo odian, posando siempre de Filántropos sumos mientras ordenan a las hormigas enfrentarse entre sí, que merecerían sin duda ser despojados de todos sus privilegios materiales y obligados, como los pobres de verdad, a escardar cebollinos bajo el sol atroz en una ladera del Tíbet maoísta. Así es que, concédeme una vez más tu favor, lector mío, déjalo todo, toma mi mano y aventurémonos entre el espeso manglar del cinismo punsetiano, que no deja de tener la cosa su cenagosa guasa. Vamos allá:
    
     En el principio fue el autógrafo. Sí porque, desde el mismo umbral de la nueva Era que ahora comienza, se contempla al gran Hombre, satisfechísimo de sí mismo, relajado y contento, firmando bajo el acogedor rumor de los aplausos en lo que parece el libro de visitas de la acampada Indignada. Sólo que ya el autógrafo, la huella punsetiana y el tesoro de su salvaguarda, evidencia que es Punset, como diría Orwell, un poco más Igual que los demás iguales, una Ilustre Personalidad en medio de la libertaria Asamblea. “No sabemos ni cómo agradecérselo”, óyese decir, con la voz velada de reconocimiento, al portamicrófonos de la Asamblea, que le pasa ahora el testigo a Punset.
     “Oye, muchas gracias por mantener viva una esperanza que LLEVAMOS cultivando desde hace mucho tiempo…”, así arranca Punset la faena, en pie, ataviado con chaqueta y camisa sin corbata, por supuesto, sus finas gafitas profesorales, su tono y gestos característicos de violinista húngaro que desparramara las palabras con un dengue de abeja zumbona borracha de miel, como exprimiendo unas invisibles naranjas en el aire, también como un Ronaldo sólo un poco avejentado que acabara de marcar y brindara el delicioso zumo de su sabiduría milenaria al respetable.
     ¡Alto ahí!, porque, a pesar de la sonrisa, como quien no quiere la cosa, ha deslizado Punset el plural mayestático que por supuesto le incluye y que niega la radical novedad de la lucha. ¿Os creíais acaso, juventudes de la Indignación, los pioneros de la Revolución que ha de cambiar de raíz la vida y el mundo? Quiá, LLEVAMOS desde hace MUCHO TIEMPO nosotros con la floricultura ésta de la esperanza. “Oiga, don Punset…” quizás debiera uno de esos libertarios interrumpirle, “…pues no puede decirse que le haya ido precisamente mal con ese cultivo, ¿no? ¿Repasamos cuanto usted tiene, el fenicio éxito de sus libros y programitas en la televisión del Sistema,  el pastizal que se levanta, acaso su humildísima biografía de ex-ministro de la Derecha, economista del satánico FMI, sus estudios superiores en Londres y París, su bachillerato ¡en los años 50! en la High School de Los Ángeles? oiga, su Eminencia, que no es usted un paria, creo”.
    
     Habla luego de las teorías conspirativas que enseña él a sus nietas y arranca ya así unas sonrisas benevolentes, antes de entrar en el quiz de la materia. “Pensad cómo eran las cosas hace dos mil años, ¿no?...”.  Claro, pensad cómo era entonces la vida de los hombres y comparad, pero no va Punset por ahí, no. “Había la Ruta de la Seda, que era… como vosotros, o sea intentaban unir Roma con Oriente, intercambiaban conocimiento, chismorreo, infecciones, genes, y de allí nacía una civilización nueva, una manera nueva de pensar… y en eso estáis vosotros”. ¡Quieto parao, don Punset! O sea que la Spanish Revolution, su esencial aborrecimiento de la libre economía, viene a ser… ¡como la célebre Ruta, abierta sobre todo por la codicia y el ansia de riqueza de aquellos históricos mercaderes que querían a toda costa acrecentar sus ganancias materiales gracias al afán de ostentación de las más acaudaladas familias romanas, deseosas de acicalarse con el preciado tejido! Pos vaya toalla, debiera haber terciado  ahí alguno de aquellos idealistas de la Escandalera.
     “Ahora tenéis la SUERTE de que gracias a Internet y a las redes sociales…”, pero, don Punset, qué sabiduría es esa que cifra el origen del Intenné en el mero azar, ¿nada tiene que ver con la iniciativa individual?, “…oye, yo he venido aquí, COMO CADA AÑO, tengo la SUERTE…” (y de nuevo el azar poniéndose del lado punsetiano, qué afortunado él en la loca tómbola de la vida) “… que me ponen en jurados, y entonces estoy en el jurado de Ciencia del… Príncipe de Asturias, creo que se llama… (ah, qué ensayado mohín de disgusto entonces, qué truquito de farsante mediocre, esa burda red embustera que atrapa las mudas sonrisas cómplices del Directorio de la Indignación, y es precioso el momento, porque irrumpe además en el plano, vestida de rojo, una esplendorosa rubia de muy generosas formas, risueña y ansiosa por inmortalizar digitalmente al Genio, quién fuera él, leches, y estallan los flashes a su alrededor) “… y no puedo revelar el secreto pero os dejo tranquilos, en el sentido de que… creo que hemos elegido bien el Premio…”, y pone ya pie en estribo Punset para la revolera de la despedida.
     “Mil gracias, aah, pensad que hay mucha gente que se acuerda de vosotros, aah (cierra el puño en este punto Punset, adecuando así palabra, gesto y sentido)… aunque os parezca que estáis solos. Gracias”. Estallan ya los aplausos, atruena incluso algún bravo, devuelve él entonces con humildad estatuaria los cumplidos. “Muchas gracias, Eduardo”, le susurra encandilado el maestro de ceremonias de la Asamblea, un poco por debajo del gran sabio. Eduardo guarda la estilográfica en el bolso interior de la chaqueta, se gira hacia el Directorio y por un instante, a sus setenta y cuatro, enfoca con la mirada a la rubia esplendorosa, que a unos metros entusiasmada le ovaciona.
    
     “Creo que debemos un fuerte aplauso… a un esfuerzo brillante”, tercia el speaker y en efecto, sucédese la mansa lluvia de las ovaciones sobre Eduardo que, complacido, baja del estrado y se abre paso, lento y majestuoso entre la masa de los Indignados, que es ahora masa de Enardecidos en torno al sabio, hasta que la marcha triunfal de Eduardo fúndese en plano con la hermosa nuca de una joven morena de pelo recogido en cola que castamente  besa  la sabia mejilla.
     Aún podemos contemplar por un instante más a Punset, señorial y tutorial, firmando más autógrafos, que es que los Indignados se los solicitan sin tregua. Y al final del video, como agitado el Héroe por emociones tantas, don Punset suspira y se desborda… “¡aay! ¡No paréis!, les exhorta con voz desmayada a los penúltimos entusiastas. “Muchas gracias”, óyese decir a uno de ellos, como si la firma del mismo Bob Dylan acabara de conseguir. “Nada, encantao”, remacha Punset, y se va. Y luego, más risas de los Indignados y ese plano final, que recoge, con la atormentada caligrafía del genio, su cultísimo y central imperativo: “No paréis”. Y olé.

Video de la cosa en
http://youtu.be/FYReCuj6ksM