“No paréis”, imperábales a los Indignados el otro día Don Punset, que “tiene la Suerte cada año” él de repostar “en los premios… Príncipe de Asturias, creo que se llaman”, acunado por los suspiros de rubias de ensueño y por los castos besos de morenas en flor. No pares, tú, Carlos García, único concejal popular en Elorrio, te suplico yo, que no puedes ni siquiera saber de mí, desde esta humilde covacha en la que ni puedo comentarle a los cuatro blogs amigos que me siguen. Dice Punset que lleva él –y otros tantos mosqueteros ilustrísimos como él- manteniendo con sus exitosos libros bien alta desde hace muchos años la Esperanza. Digo yo, que menos que nada soy, que sólo este blog maltrecho poseo, que ni por milagro encuentro editor para el hatajo de mis románticos relatos, que sois cuatro como tú, Carlos García, –populares y socialistas constitucionalistas- quienes, sin presumir de ello, soportáis, con el valor de vuestro gesto cotidiano, la llama que alimenta la memoria sagrada de cuantos murieron –o fueron malheridos, secuestrados, extorsionados, obligados a dejar su tierra- por defender la libertad y la democracia en los lugares en que más amenazadas se encuentran en nuestra nación, donde hasta la vida se ha de ofrendar en su defensa.
No votéis al PP ni al PSOE, clamaban en las estratégicas vísperas electorales las almas puras de la Spanish Revolution, por todas las plazas de nuestro país acampadas. ¿Por todas? Con los datos en la mano han de saber los Indignados, esas autoconciencias del Bien inmaculado, que fue en el País Vasco donde más eco halló su revolucionaria proclama. Allí recibieron PP y PSOE un revolcón memorable, sin que ni IU ni UP y D cosecharan ni uno de esos apoyos, que fuéronse hacia Bildu. Ya aventó un notorio dirigente de Bildu las “similitudes importantes” que guardan, refiriéndose a los Indignados, ambos movimientos.
Si Aralar, crítico con la ETA, pero que defiende la independencia, obtuvo 42 concejales, qué monstruo del inconsciente colectivo incita entre los abertzales, además de a los etarras ex-carcelados, a votar a Bildu, hasta hacerle obtener 1138 concejales. Como todo el mundo puede ver, con el descalabro constitucionalista, un beatífico panorama de libertad anticapitalista se abre allí. Si en algún sitio era y es imperiosa la exigencia de una democracia “real” era y es en el País Vasco. Sí, allí si que se necesita de verdad una Spanish Revolution, de la que el espíritu de Ermua fue un hermoso precedente, en el que sólo durante unos días los acogotados, los avasallados, los perseguidos se sacudieron el yugo proetarra, y al que el pacto del PNV con la ETA dejó en agua de borrajas. ¿Acamparán allí los Indignados sus bonitos cartelitos, tan imaginativos, tan cool, revueltos a la vez con sus groseros denuestos de siempre?
Por si acaso los Indignados y su sentido común no acaban de llegar, ahí está Carlos García, como Kevin Costner en Bailando con lobos. ¿Es un facha, no? Por supuesto, es un puro facha. Pero los fachas, como los androides de la Odisea 2001, también tienen sueños. Y se van a cuerpo limpio a uno de aquellos preciosos pueblos a tratar de hacerlos realidad, a hacer campaña en solitario. Tiene 33 años. Dice que su apellido es el más vasco de todos, García, el más extendido. Hasta el 22-M en Elorrio gobernaban los nacionalistas más extremos. Ahora son seis de Bildu, seis del PNV… y él. ¿Podemos imaginarnos lo que ha de ser hacer política allí? ¿Las caras que le pondrán, las miradas que le atravesarán, las llamadas que le llegarán, los anónimos que le escribirán, los torvos bisbiseos que le precederán, que le envolverán, que le perseguirán?
Se metió en política a los 21, en el mismo año en que asesinaron a Miguel Angel Blanco, otro facha, porque la brutalidad de aquel crimen a cámara lenta sublevó su elemental sentido de la justicia. Dos escoltas le acompañan desde entonces. En su programa, junto al resto de las medidas propuestas, se podía leer ETA NO. Está por escribir la historia de Carlos García y las de quienes como él se juegan el tipo por defender la convivencia y las libertades, que son las de todos.
Dice Don Punset a los Indignados que no están ellos solos, que mucha gente se acuerda de ellos. Te digo yo, tan sólo un fracasati, Carlos García, que estás tú más solo que la una. Con todo, gracias, Carlos García, aun cuando ni siquiera puedas saber de este avinagrado bloguero, aunque sea sólo como dárselas al Viento, a ver si hay de una vez una pizca de punsetiana suerte y volando las lleva él en sus aéreas redes hasta Elorrio.













