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domingo, 20 de enero de 2013

Existe un Bono liberal


    
     ¿El José Bono nuestro de cada día, el de la Hípica y las Memorias? Oh, no, ese Bono sigue en su decir socialista puro. Hablamos, claro, de la mundial estrella del pop-rock como tal conocido de uno a otro confín. Mañana no sabemos por qué verdes cerros de Irlanda nos saldrá pero hace unos días –aunque la canallesca no se hizo de ello mucho eco, por qué- el líder de U2 removió con unas solemnes palabras suyas en la Universidad de Georgestown las convenciones sobre las que se asienta el habitual discurrir sobre la Política y sus asuntos. Levantemos aquí Acta de las mismas, emocionados notarios ante el Milagro, pues resulta del todo insólito el contemplar a todo un Figurón de la Progresía rehusando el posar para la Historia como filantrópico abanderado de la Solidaridad, de la Fraternidad, de la Igualdad entre los Pueblos de buena voluntad, bla,bla y yupiblá:
    
   “El comercio y el Capitalismo sacan a más gente de la pobreza que la ayuda internacional”.
  
      También la coda del post/parto, que es no menos gloriosa: 

“¿Una estrella de rock defendiendo el Capitalismo? A veces me escucho a mí mismo y no puedo creerlo”. Y que lo digas, Santo Bono. No puido, no puido, pecadorrr.

viernes, 13 de julio de 2012

De Guindos, dile algo a Kirchner la Ladrona, anda


      
  
   Después de la alegre cuchipanda que se trajo con Sabina&Serrat, que no sé yo si no llegarían, en poético menáge a trois, incluso a besarse los morros morrocotudos los tres, pues si la una los gasta de órdago, los otros  de orgasmo cejatero los gastan, a la prominente Kirchner la Ladrona, claro, mucho se le ha subido el pavo. ¡Échale guindos ahora!
      Vino primero lo de a sí mismo en la Casa Rosada presentarse en rueda de prensa convertida en naif muñeca infantil, presta a venderse como juguetito a todo aquel que quisiera comprarla. Hace, como se ve, la Señora, mercantilismo fenicio hasta de su ridícula, por lo recauchutada y abotargada que se la ve, efigie. El peronismo devenido en muñeco de trapo, sí.
   Con todo, la muñeca “Cristinita” trataba sólo de ser, a lo Catalina la Grande, un trampantojo idealizador de la realidad, pues, en efecto, guardan las trazas de la Kirchner, por lo infladas, muchas reminiscencias comunes con las de una muñeca… porno: esa bocota ávida, esos labios inyectados, esos coloretes y rímmeles delirantes, esas facciones tumefactas y pringosas, esas uñas porcelanosas, esas crenchas burdeleras… más se asemejan a las propias de un artefacto porno que al de un infantil juguete.
   
    Se ve bien que los requiebros que los forretis Cantautores-protesta –que por todo, menos por las mangancias de la Kirchner protestan, tal es la ley que la profesan-  dejáronle al oído mucho le subieron la autoestima, pues, no satisfecha con requisarse Repsol manu militari, ahora en público insulta y menosprecia al ministro español De Guindos, vejándolo como “pelado”.
  El que toda una Presidenta de la República Argentina de esta pública manera se despache da, mejor que ninguna opinión, la medida de la desdichada época en que vivimos, esta en la que los carreteros tienen más educación que las presidentas. Cuando te escribo, lector, el lindo Don Guindos, ese cráneo bruñido al sol de tantísimos títulos académicos, ni mu le ha replicado a la Kirchner, como si algo de masoquismo le atravesara con gusto el ánimo.
    
    Y es que se las traga De Guindos dobladas, pues, primero una Vela por do termina la recta espalda los de la Ceja le encasquetaron, y ahora, sobre la calva Kirchner la Ladrona le esparce su dorada lluvia presidencial. ¡Con lo sencillo que sería mentarle el Dioni de la Pampa, de cuyos ojones mineros debió sin duda la Kirchner in illo témpore deslumbrarse. Salga en defensa del honor de su esférico melón, Sr Ministro,  o recabe al menos los buenos oficios de José Bono, que en aquestos menesteres y en estos dengues potingues es él muy reconocido perito.



Post/post: gracias a Elena, a Jaime, a Lobo Solitario, a Trecce, a Xad Mar, por agrandar este blog con sus aportaciones, poir bloggear ayer a mi lado, GRACIAS.
     

viernes, 9 de diciembre de 2011

Besitos de parte de José Bono


     
      ¿Y si estuviera Bono en realidad, con el busto de Azaña pacá-y-pallá, ofreciéndose a unos y otros, por si Delenda Monarchia est, como próximo Presidente de la República? República hípica y melibea acaso, más república al cabo. Se entendería así mucho mejor el alegre y estupefaciente discurso que el Día de la Constitución a propios y extraños endilgó. Aunque sólo la pringosa posibilidad de un merengue así –Bono for President-, por malquista que la confianza en la Familia Real a veces nos resulte, predispone ya a la arcada. 
     Hizo un discurso redondo y estupendo a la vez, que incluyó radiante balance y esperanzada prospectiva de la situación. Lo decisivo: ser enunciado el mismo desde unas alturas plusolímpicas, muy por encima de la melé partidista y al tiempo repleto de las ínfulas propositivas propias de un Rey o de un Presidente, mucho más allá de la mesura que su cargo institucional conlleva. Y escucharlo precisamente en boca de Bono, niño en el bautizo, novio en la boda, y canónigo en cualquiera de sus siete entierros, el más descaradamente protagonista –mítico ya este afán suyo- y partidista presidente del Congreso de los habidos, ya digo, indispone casi hasta las bascas.
     
     Aseguró así –como si a Él le correspondiera proclamarlo- que la pesadilla de la ETA ha terminado, por más que las pistolas sigan en sus cintos. Alabó la alta participación en las últimas elecciones, reduciendo a nada monada la Santa Indignación. Envolvió al presidente Zapatero en una milhoja de adulación tan saturada en azúcares que causaba repelús, le deseó además éxitos a “Mariano” –él, que desde su puesto tanto hizo por zaherirle-, pidió a los partidos apoyo para Rajoy, usufructó la voz de quienes no llegan a fin de mes para exigir unidad…¡a los políticos! Volvió la mirada incluso a los próceres de nuestra Historia, “¿quién era de izquierdas? ¿quién de derechas?”, poniendo en solfa las querellas ideológicas en pro de la necesaria unidad. “Solo juntos llegaremos a la meta… el presidente del Congreso se va de este puesto queriendo a España… señoras y señores, de la mano caminen juntos”, con estos dulces navideños remató Bono un impecable discurso, que en su boca, constatada mil veces toda la enjoyada hípica de su impúdico fariseísmo, movía a la náusea.
     Decía Bono en sus días de ministro rumboso que Esperanza Aguirre besaba de día y mordía de noche. Quiso él el otro día lisonjear tanto a Zapatero, elevándose hasta su misma altura poética, que a poco le estampa el beso mismo de la muerte: “cuando la mar se calme, cuando la tempestad amaine… contemplaremos en toda su dimensión TU OBRA de gobernante… los españoles son generosos y han de saber apreciarlo como te mereces. Presidente, gracias por tus desvelos”, y yo creo que hasta el mismo Zapatero, con la carita demediada que tras el naufragio últimamente se gasta, debió para sus adentros decirse… jooóderrr.
       
      
      

martes, 25 de octubre de 2011

No llores por mí, Rubalcaba

     
      Lloró primero Francino, el conductor de la Ser. Gimoteó luego José María Calleja el ex-conductor del Canal +, aquel canal de las pelis porno, tan feminista. Lloró más tarde Odón Elorza, tan sensible al anti-terrorismo él que no fue capaz de pactar para evitar que los bilduitarras controlaran el ayuntamiento y la diputación guipuzcuanos. Lloró Patxi López, que no movió una ceja cuando un día la madre del asesinado Joseba Pagaza le espeto en la cara que “haréis cosas que nos helarán la sangre”. Contó Bono, ese melenudo, que con sus ojos había visto él llorar al presidente Zapatero. Lloró, en fin, Rubalcaba, nuevo en esto de las lloreras, al cabo de más de treinta años de a cual más cruel asesinato, a la vuelta de todas las curvas y atajos de la lucha anti-terrorista. Diríase, sí, que una epidemia de llanto inunda esa banda de corazones tendidos al sol que son los candidatos socialistas.
     
      ¿Y qué quieren acaso que pensemos? Después de la Infamia de la Conferencia de San Sebastián, después del toma-el-dinero-y-corre de los internacionales Cobradores del FRAP, el papelucho etarra lo esperaba hasta el apuntador. Lo habían anunciado casi todos los medios informativos y lo habían adelantado muchos líderes políticos y sociales. Era, por tanto, cualquier cosa menos una sorpresa. Era la historia de un comunicado más que anunciado. Se derramaron además las lágrimas rubalcabas en el contexto de un mitin electoral y delante de todos los focos y las cámaras, buscando que ni un español dejara de sentir similar pellizco en el corazón ante tan melodramático trance. Mientras los líderes socialistas lloran y lloran delante de las cámaras, los filoetarras, supuestamente los derrotados, todos a una ríen y ríen sin parar.
     
      Llora Rubalcaba, contrastado perito en numeritos teatreros desde hace treinta años, que incluyeron el cerco a las sedes del PP. “Menudo es éste”, precisamente decía antesdeayer de él, ponderando entre chuflas la dureza de su carácter, nada menos que Felipe González. Si lo sabrá él. La máxima felipista en el Poder, que con su cachaza repetía a todos González, era “aquí, al que se aflige lo aflojan, y al que se afloja lo afligen”. Pocas veces entonces, ni siquiera en Canal +, habránse visto unas lágrimas más pornográficas.  
   

lunes, 12 de septiembre de 2011

¿Y el Día Después? Mejor como Blanco


      
     Ahora que saborea uno, ciertamente conmocionado, el humildísimo –no por ello menos real- éxtasis que a cuenta del aniversario impar del Mío Blog con la muestra de su afecto sincero la legión de mis seguidores me ha regalado, ahora que, para pasmo de mis escasos conocidos, ignorantes de que atesore yo nada menos que un blog, en estado de gracia sobrevuelo raudo un palmo sobre las aceras y rompo las costuras de mi oscura timidez, ahora que un aura de beatitud y agradecimiento extremos desbordan los raudales de mi corazón, ahora que, como diría el gran Sabina, no se me va de la cara una sonrisa bien idiota, como un potentado azacaneado por un último apretón eufórico de la voluntad que dictase nuevo testamento, he determinado:  

     …como Blanco a la vera de TriniJ en Estambul, como la chica de la perla del otro día (22-8-2011) con el ángel de su Clooney en pleno vuelo de besos entresoñados, como el Segismundo de Calderón en la cueva de su destierro, quedarme yo también un poco traspuesto sobre la góndola del mío blog, prolongar así un instante este raro júbilo que mañana será ya grisácea polvareda de los días, y por hoy no entrarle ni meterle blog a la siguiente lista de muy golosas tentaciones, que tú lector, conociendo bien mi facciosa inclinación y el clamor con que dentro de mí retumba la batalla de la pretendida superioridad moral de la Izquierda, sabrás bien apreciar el mérito de mi renuncia a hacerle yo manitas y pellizquitos al racimo de recientes eventos, tales como:
     
      ese pasajero desalojado del vuelo para que Teresa de la Vega pudiera llegar a tiempo de recibir (precisamente) su honoris causa en Santander-ese Toxo en Madeira a todo trapo y sobre todo su impensable justificación, con mi dinero yo hago lo que quiero, dijo Toxo, y se quedó él tan Punset-el joven gerifalte de la Esquerra republicana, Ridao, y sus siete pisos declarados- los trescientos mil euracos de Llamazares y su precioso fondo de inversión esclavizador y genocida-el declarado millón de Rubalcaba, esa químicamente pura acumulación de capital a palo seco, era tan rubalcaba que lo único que tenía era dinero diríase, y su lógico spot, Un millón para el mejor, para los mejores malabares sobre ricos y pobres-los dos y pico millones del empalagoso Bono y sus pura sangre-los sólo mil setecientos de Tomás Gómez que tanto recuerdan a los de Camps-la vergüenza histórica y el escupitajo insoportable de la ministra de Defensa alentando la insumisión de Mas-el mismo Blanco, ahora que caigo, otrora azote inflexible de los ricachones controladores aéreos, sopa en horas de trabajo, qué sopas, suerte la nuestra que no es él controlador aéreo, aunque controlador sumo si es, si te ha pillado la vaca, militarícese, militarícese-
   
      nada, nada, no echarle cuenta hoy a nada de todo eso, abstenerme de meterle mano, mañana otro día será, su afán y su rabia de fracasati traerá,  apurar aún hoy la dulzura de la castidad bloguera, esa copa rebosante de heladas caricias cibernéticas, su guinda tan rica en la punta misma de la lengua, notar bien adentro, como dicen las folklóricas, en mis centros, el cariño de mi gente, -suyo soy yo también-, que se siente, ya lo creo que se siente.


   
         

viernes, 22 de julio de 2011

Camps, digno; BonoChaves, su turno



     
     Maniobró Rajoy y dimitió Camps. A pesar de que el Pueblo, así, con mayúsculas, como le encanta decir a un sector de la Izquierda, por enésima vez le había votado, y en cuantía abrumadora. Más vale tarde que nunca. De alguna manera, pese a todas las torpezas anteriores, ennoblecieron así un poco la política e hicieron más respirable el ambiente institucional y algo menos podrida la relación entre gobernantes y gobernados. Y si merecieron entonces la acre censura de este insignificante bloguero faccioso, no se recata tampoco ahora esta hormiguita en ponderar la dignidad de su gesto. 
     
      Naturalmente, hay un sector de la Izquierda –como a la viceversa lo hay en la Derecha- que jamás reconocerá ejemplo alguno en el oponente, que nunca debe ser enemigo. Niegan siempre, y desde siempre y para siempre, el pan y el agua a la Derecha, porque se mueven complacidos en un cenagoso esquema mental de africana tirria inmotivada, inaccesible al razonar y a la más mínima concesión. Imposible dialogar con ellos. Allá ellos con esa costra purulenta incrustada en el centro del pensar. Pero también creo que existe otro sector no tan acérrimo de españoles que sí  valorará el ejemplo y que ha de ser el mismo que otorgue a Rajoy –campaña electoral mediante- la mayoría suficiente para encarar los arduos retos que nuestro país enfrenta.
    
      Rompió Camps el huevo que le atenazaba y recobró así él las alas de su propia libertad. Se negó al indigno arreglo de la multa, que le hubiera permitido seguir aferrado al huevo y al fuero. Ellos, claro, no pueden verse a sí mismos, allá en las alturas, pero si supieran como, entre buena parte de la ciudadanía, cuando sueltan el maléfico anillo del Poder de forma automática se suaviza y se aligera la adustez distante de su figura, y se hace la misma menos antipática y enojosa al parecer de casi todos, mucho antes apurarían ese cáliz. Ah, la limitación temporal de los cargos públicos, que sanísima medicina liberal para el veneno adictivo y esclavizador del Poder.
    
     Y, al instante, liberadas esas ataduras invisibles del odioso encumbramiento, con plena potestad para defender la inocencia de sí mismo proclamada -que habrá o no de sustanciarse- cómo, por contraste, se ve lastrada de pesada culpa política ante el ciudadano el maquiavélico amarre al machito de los oponentes.
    Sí, cómo resplandece ahora de injusta y de arbitraria la cacería contra Camps desde el Poder desatada: la filtración ilegal de la escucha de esas conversaciones particulares, la dudosa legalidad de las escuchas mismas, la microscópica indagación y el sabueso rastreo con todos los resortes del poder establecido en toda la trayectoria y “ámbitos” (que diría Little Carmona) de Camps sin por el momento nada más que lo de los trajes hallar, el uso sectario y unidireccional de la Fiscalía general, tan poco cándida, en fin, la propia cacería en sentido literal, que a semejanza de las que sobre el franquismo sacaba Berlanga en sus pelis –que unida ahora al numerito del senador gomero chapoteando en el burdel se colman como de un socialista significado- para pasmo de todos reuniera en una finca a galáctico juez-superpolicía rubalcabo- bermejo ministro justiciero y fiscal del caso para todo a base de bien maquinarlo a la misma vez que abatían, como furiosos cazadores ataviados, muflones a porrillo. 
      
     Y sobre todo, aligerado Camps de la carga de la púrpura culposa, cómo no han de pesarles las soberbias testas al BonoChaves, sobrecargadas las mismas de improbables hipódromos, millonarias joyerías, cohechores constructores propios, familiares concesiones, forretis hijos comisionistas, hermanos supercolocatis. Que no puede haber cabezas, por colosales que éstas sean, que puedan aguantar tantísimo lastre treinta años después, que dan ahora un poco de pena las pobres con los tumbos que van dando, tan anilladas al mando, tan apalancadas al fuero… y al huevo que les ha pasado Camps.  
      

lunes, 18 de julio de 2011

Rajoy, Camps y el huevo de la mayoría absoluta

     
      Decía Camps a El Bigotes de la Gurtel por teléfono “quererle un huevo”. Y parte del otro, le faltó añadir, para redondear ya la castiza huevada. Y sí, a lo largo de toda la causa háse comportado Camps como un huevón: mintió ante la prensa, es decir, mintió a la sociedad en tema que le concernía directamente. Debe eso ser sagrado, si queremos alguna vez ser un país serio. No ha podido demostrar que pagó él sus bonitos trajes, su atildada moda camp. No ha ofrecido explicación consistente alguna.  Ha atornillado Camps con terquedad al Poder su brillante cabeza, que, para suprema ironía del asunto, presenta además la misma una primorosa forma ovoide.  
   
      Puede ganar todas las elecciones que quiera, podemos considerar casi todos la doble vara sectaria del Fiscal General del PSOE, y la injusticia del particular cohecho impropio que le han imputado –no se salvaría de ese delito ni perry mason entre todos los representantes públicos españoles-, incluso la clamorosa desigualdad de su caso ante la envergadura de los Caballitos Rampantes de Bono –se le escapa por los micros ahora al señor de la hípica sociedad estar hasta los mismísimos, imagínese entonces usted a los demás cómo nos hierven los gabilondos- y de los Niños de Chaves, que son como los célebres niños de Écija sólo que hechos oro, por sólo citar dos casos, acordarnos incluso del inacabable fondo de armario de la Vicevogue, pero nada de todo eso podrá lavar la reseca mancha de huevo en la camisa impoluta de Camps. Si Camps quisiera a las ideas que dice representar sólo la mitad de lo que decía querer al Bigotes, con el lazo al cuello de su inculpación formal de ahora, debería dimitir ya mismo.
     
      La imputación en firme a Camps, que habrá de sentarle en el banquillo, se lo pone en cambio a huevo a Rajoy para conseguir la mayoría absoluta que tanto precisa. No es preciso ser un sabelotodo cabeza de huevo para verlo. Es facilísimo: ordene el cese de Camps, tome ese riesgo, échele un par, distánciese claramente de esa cerrazón y de ese error, elimine ante la opinión pública cualquier connotación de su partido con la permisividad ante la corrupción, y tan necesitada como está la sociedad española de ejemplaridad, le lloverán votos desde los cuatro puntos cardinales de España.  
    Y algo más intangible pero mucho más decisivo en el tiempo que los puntuales sufragios: conseguirá desactivar y remover un poco en la conciencia más íntima e inconsciente de millones de españoles ese sórdido pero arraigado prejuicio que la Izquierda consiguió insertar en el fondo inmotivado de las creencias de la mayoría acerca de la connivencia eterna de la Derechona con los abusos de poder, y de asociar así su imagen a un innominado ente por siempre malvado.
      
       Si no lo hace, obtenga los votos que obtenga, la misma mancha del huevo amarillento de Camps le chorreará para siempre a Rajoy por entre las entrecanas barbas que se gasta, manchándoselas de esa oscura yema. Podrá ganar las próximas elecciones, podrá darle entrevistas a la rubita del Sálvame que se puso la imagen de sus barbas entre las piernas, pero en el terreno de la hegemonía ideológica y de la esencial aproximación instintiva de los españoles ante la política, las cosas seguirán igual. Que, como dijo el otro que tal, manda huevos el tema.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Peces-Barba-Sampedro-Hessel... esos mulláhs


   
     Claro, qué exigirle al altivo cafre jiennense cuando nada menos que uno de los Siete Padres de la Constitución y Excelentísimo Presidente del Congreso de los Diputados brinda a su provecta edad desde EL PAIS el penosísimo show de desplegar un vendaval de furia cainita, propia sólo un mulláh perito en odios que a todos nos quisiera con su propia insania de paso estrellar. Peces Barba y el milagro de la multiplicación de su odio crepuscular. Si el ceporro de Jaén hablaba de “matar a hostias” a su oponente, Míster Peces, en apariencia un pasito atrás, en realidad, dada la sensatez a la que debería obligarle su privilegiado status, siete pueblos más allá del peor de los fanatismos, asegura que “los católicos sólo entienden el palo”. “Cuanto más se les consiente, peor responden. Sólo entienden el palo” escribe Peces y le exige nuevas y drásticas medidas ad hoc a su pupilo Presidente.
     Creía uno que sólo empleaban esos virulentos y rancios emblemas terminológicos –“entender sólo el palo”, qué imaginería más retrógrada, qué chusco y torcido ex-Rector- los fervorosos e ignaros franquistas de diseño, ya por fortuna periclitados, aunque cosa sabida es que la misma expresión en boca de un sedicente progre por sí misma tórnase al punto en brillante máxima al servicio de los que menos tienen, de los desheredados, de la Humanité etecé, que no hay montañas en todo el universo mundo capaces de amontonar la fenomenal fábrica de la demagogia progre. Amenaza pues el Emérito Ex-Rector a los católicos con el palo talibán de su otoñal ira.
    
     Se trata, claro, de acrecentar la yesca de la Crispación, de prender el reguero inflamable de la discordia, tal como el profeta Gabilondo aconsejara en su día a su entonces Señor Zetapé, porque así conviene al rastrero cálculo electoral, y si en el camino se despeña nuestra nación por la cuneta de los enfrentamientos fraticidas, siempre sabrán posar ellos para la Historia de muy abnegados pacifistas, incapaces de pisar una hormiguita bloguera siquiera.
     Citando expresamente –“seguid su camino” que todo es ahora dar órdenes a la tropa- a los venerables Hessel y Sampedro, fenicios y exitosos mulláhs del Indignaos, como haciéndose un sitito a su lado,  a ver si algo del Triunfo Panfletario a él así se le pega, -le voilá los Tres Tenores del Antisistema- impreca ahora desde el minarete de Prisa el muecín Peces a sus creyentes en iracundos y apocalípticos términos: “¡Despertad, madrileños… no debemos dejar paso a esos sectores casposos, LLENOS de RENCOR y SEDIENTOS DE RIQUEZA…  hemos de acabar con la pesadilla del Dragón que representa la señora Aguirre… que la señora marquesa consorte no siga gobernando Madrid”. No pasarán vamos, y pasma a uno en el Apologista del Palo la referencia capilar al adversario –teniendo tan a mano al torrentino Mr Bono, egregio representante del socialismo hípico, y a las florecientes joyerías de su ex-esposa- junto a términos denigratorios tan inmotivados e hiperbólicos, tan cuajados de bilis, de una maldad tan sin fisura en ellos como los que Hitler y Stalin propalaban acerca de los judíos y de los kulaks. Y es que sostuvo en prisaico artículo Peces hace poco, tan suelto de cuerpo como acostumbra, que “si hubiera que premiar la mayor DEGENERACIÓN, sin duda Esperanza Aguirre obtendría el primer premio”. Ni Strauss Kahn, vamos. Arte degenerado, decían los nazis. Marquesa degenerada, señala Peces. Es, ya digo, el “milagro savonarola” de Mr Peces, a la vejez la sobada viruela de su cólera ultraizquierdista, y la multiplicación de su pan, éste sí que negro y amargo pan crispador.
    
     Ya trató Mr Peces en su día, como Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo –hay que ver la rimbombancia de oficiales puestos que siempre ha copado el muy mullah- de hacerles tragar a éstas el zetapeico ricino de la negociación etarra, conminando con maneras de Comisario desalmado a los deudos de los asesinados a las muchas concesiones que deberían ellos inexcusablemente prestarse a aceptar por mor del Proceso que a Zetapé iba a valer el Nobel de la Paz. Ya apuntó sus panfletarias maneras también Mr Peces cuando en el homenaje gubernamental a Carrillo deslizó su glorioso versículo de “aquí estamos los buenos”.
     Escribe en el artículo de EL PAIS Mr Peces, esa gloria nacional, que “no hicimos los socialistas la Transición… para facilitar el acceso al gobierno a los antiguos franquistas, a los sectores más conservadores y reaccionarios de la sociedad”, porque sabido de sobra es también que Democracia, Progreso y  Socialismo única e indiscernible cosa son, de lo que se deduce que es al partido de “Esperanza Aguirre, Mayor Oreja y Camps”, y no a los heroicos luchadores por la Independencia y el Socialismo de Bildu, al que cabría ilegalizar, visto lo casposos-ahítos de rencor y- sedientos de riquezas como diabólicos enemigos que en el milagro de Míster Peces resultan.
    
     “Debemos luchar sin descanso en defensa de nuestra dignidad, para evitar la catástrofe moral que supondría una derrota anunciada y soportada por unos madrileños que habrían dejado de luchar”. Y qué penosa sindéresis, my God, si hasta los blogueros lo hacen mejor. Si después de artículos como éste no le dan a Peces el Mariano de Cavia –que le encanta encima a la Derecha, mientras desprecia a los liberales sin Nombre, galardonar a cuantos progres con talmúdica inquina la zahieren, recuérdese a E Aguirre y su valsecito de la Victoria con Sabina- es que está ya todo perdido para los pobres del mundo. Cómo maneja el palo Peces, que es que se le entiende todo. Es, ya digo, el milagro de P Barba, la geométrica progresión de su airada rabia antepenúltima, la de quien pasaba por eminente democristiano del PSOE, que descubre ahora a los mulláhs,  el discreto encanto de su santa indignación, para que luego un señor de Jaén vaya y remate por toda la escuadra el letal balón de la crispación.     
    

sábado, 26 de marzo de 2011

La Odisea del Amanecer según Zetapé

    

     Huy, un poco más y los cerebros obamitas del Pentágono le ponen al bombardeo sobre Libia el poético nombre de Viento del Amanecer, en cumplido homenaje al célebre Discurso del Viento zetapeico que tanto hizo estremecerse –más, mucho más que el maremoto japonés, más, mucho más que las bombas que tiran estos poéticos fanfarrones- al orbe entero. Es fantástico: llegó Obama al Poder y hasta la prensa de la Derechona a toda plana es que se derritió: COMIENZA UNA NUEVA ERA. Un Apocalipsis del Bien se desataba de su mano, si es que no lo mataban antes, que ya andaba entonces la extrema derecha en ello, según nos aseguraban, como anda ahora en liquidar a Rubalcaba, que vendría a ser un Obama paliducho y calvorota, le voilá, la paloma y el faisán. ¿Qué podemos nosotros hacer por Obama? se interrogaba, atrito y contrito, Zetapé.
    
     Tanto subió la imparable Marea del Bien que incluso pajinianas zahoríes nos auguraron nunca vistos prodigios planetarios. Otro pajiniano, sin duda algo menos espiritual, tradujo en carne la beatífica visión: era un turbión de democráticos ORGASMOS lo que ahora nos sobrevendría. Uno al menos de inmediato se cumplió: Ministro de Defensa hubo que, por no quedarse atrás él en nada, arrastrando bien cachazudo jotas y merengues y hasta pringosas mieles tras de sí, aseguró que prefería morir él antes que matar, como rápidamente demostró con hechos en el caso de las florecientes joyerías de su señora esposa y de su no menos próspero hipódromo. Qué menos que hacerle entonces la Tercera persona en rango protocolario del país. Acaso el Rey de España tenga ya en el caletre el nobiliario título que mejor le cuadre al merengoso Señor en su retiro: el Duque Bonito.
    
     Multiplicó luego Obama la guerra heredada de Afganistán y ante él si se cuadró de inmediato Zetapé, triplicando nuestros efectivos allí, los mismos que habían sido antes, según rezaba el panfleto reivindicativo, una de las dos causas del terrible 11-M, aunque, oh prodigio, no tuvo Zetapé otro 11-M sobre él. Bien es verdad que en la guerra afghana descubriríamos luego, sobrecogidos todos, un nuevo milagro: los bombardeos obamitas no causaban nunca daños colaterales, vamos, que no desventraban niñas y ancianas como hacían siempre los de Bush. Contagiado de benéfica taumaturgia, aseguró entonces Zetapé que dudaba mucho él de que las armas por su gobierno vendidas pudiesen matar a alguien, como lo oyes, compay. Nada más natural entonces que el estruendoso silencio de la Ceja Nostra ante la cosa afgana, pues, si muy alto y heroico había bramado ella su NO A LA GUERRA, bien sabido es que guerras, lo que se dice guerras,  hubo sólo UNA en la Historia de la Humanidad.
    
     “Mi ansia infinita de paz…el Poder no me va a cambiar”, blasonaba de sí, con dejes de cantante-protesta malherido, ante el populusque hispaniarum Imperator Zetapé en el instante mismo de subirse al machito. Y dijo en eso gran verdad, pues acaso los tintes orwellianos que ya antes le adornaban los aladares, en todo caso, con los resortes capilares que proporciona de suyo el Poder, hánse sólo acentuado. Frente a la realidad, frente a la verdad, la medida de mi Poder para imponerte mi mentira por tierra, mar y aire. Así: el Ministerio de la Igualdad, la Educación para la Ciudadanía, la Alianza de las Civilizaciones, La ley del Desarrollo Sostenible y demás estupefacientes aidadas. Crisis, queda prohibido decirlo; Guerra ¿nosotros? ¡imposible!: lo nuestro es… intervención humanitaria a base de bombas contra el Genocida… al que no hay mandato para derrocar, porque lo digo yo, porque sí, porque lo dice Sarkozy.
    
     Es que es ésta una guerra, perdón Mr Rubalcaba, una intervención legal, proclaman. Y se quedan tan anchos, tan muelles en su limpia conciencia de insobornables benefactores de la Humanidad. Y como es legal, los acribillados por las bombas lo son legalmente, claro, tanto que casi ni lo son. Es que hay mandato del Consejo de las Naciones Unidas, arguyen, cómo si fuera ésta una vitola de lesa humanidad y de suma justicia que hasta resucitara los cuerpos achicharrados. En uno de esos paralelismos que la Historia, como farsa y como tragedia entremezcladas, se complace en ofrecernos, resúltase que Genocida Gadaffi presidió la Comisión de Derechos Humanos de la muy legal ONU, a la manera en que Josu Ternera, el cerebro de la hecatombe de Vich, presidió idéntica comisión en el Parlamento Vasco, que hay que verlo por escrito y pellizcarse luego para creerlo. No puede descartarse, pues, que, por mor de la Alianza de las Civilizaciones y de las ansias esas de paz, al igual que hizo con don Evo, vaya al cabo la señorita Trini J a acercarle a la vera de la jaima uno de los míticos jamones suyos a Muamar, una vez humanitariamente bombardeado.
     Le preguntaba la otra mañana una gran comunicadora de la radio a un militante del PSOE con cien años ya vividos que en qué consistía para él el ser de izquierdas. Rápido le contestó el centenario, como el que recita un catecismo bien aprendido: “en ser una persona decente y en ponerme al servicio de la Humanidad”. ¡Zape!, pensé entonces yo: la viva estampa de Zetapé, más el Viento y la Odisea del amanecer libio que por doquiera van con él .